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Cuando dos personas deciden iniciar una vida en común y casarse, lo más habitual es que se vayan a vivir juntos y compren una casa en común. Esta vivienda se convertirá en un bien y una obligación para los dos. ¿Qué ocurre con este domicilio por el que se sigue pagando una hipoteca cuando las dos partes del matrimonio deciden ponerle fin? En la entrada de hoy os queremos hablar de qué hacer cuando el problema de pagar la hipoteca se une al del divorcio.

Existen diferentes opciones, pero, si los dos prefieren dejar la casa, la más sencilla es poner la casa a la venta. Con el dinero que se obtiene de la venta del inmueble, se pagará lo que quede de hipoteca y se dividirán el resto de las ganancias. Pero no siempre los beneficios de la venta son suficientes para pagar lo que resta de hipoteca, en este caso, las deudas que queden se dividirán también entre los dos. Otras veces una de las partes de la ex pareja decide quedarse con la casa y, para ello, debe abonar al otro la parte correspondiente.

Estas son las dos situaciones más frecuentes que pueden suceder cuando un matrimonio que aún no ha terminado de pagar la hipoteca de su casa, decide separarse. Es esencial informarse de todas las opciones antes de tomar cualquier decisión alocada. En Ramirez García Abogados somos especialistas en estos temas. ¡Consúltenos!