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Legítima en Cataluña: ¿Cómo funciona?

La legítima es un concepto muy conocido popularmente y que se suele escuchar mucho cuando se habla de testamentos y de repartir herencias, lo que da lugar a muchos rumores sobre su naturaleza.
En RG Abogados le ayudamos a comprender mejor lo que implica la legítima en Cataluña y sus puntos fundamentales.

¿Qué es la legítima en Cataluña?

La legítima es un concepto del derecho sucesorio que consiste en reservar una parte de los bienes de una sucesión para determinados familiares. 

Esto se hace de forma imperativa en virtud del artículo 451.1 del Código Civil Catalán. El Código Civil estatal también prevé esta institución, pero la aplicación y las reglas son diferentes en función de la comunidad autónoma. 

Los sujetos legitimarios

La legítima de Cataluña establece que las personas titulares de este derecho son:

  • En primer lugar, los descendientes: teniendo preferencia los hijos y en segundo lugar los nietos de la persona fallecida.
  • En segundo lugar, los ascendientes: los padres o abuelos de la persona fallecida pero únicamente en caso de no haber descendientes. 

Un aspecto muy relevante de la legítima en Cataluña es que no se establece ningún derecho en este concepto para el cónyuge superviviente. 

Si la persona a la que le corresponde la legítima decide que quiere renunciar a ella, no opera el derecho de representación, es decir, los hijos del legitimario que ha renunciado a su condición no van a recibir este derecho a la legítima. Sin embargo, un caso en el que este derecho de representación sí que opera es cuando el legitimario fallece antes que el causante o ha sido desheredado de forma injusta. 

Es importante destacar que el derecho a la legítima es inherente a cualquier sucesión, sea testamentaria o intestada. Si quiere saber cómo reclamar un testamento le contamos más en nuestro blog. 

Plazo para reclamar una legítima en Cataluña

En Cataluña se dispone de un plazo de 10 años de prescripción que empieza a contar desde el momento del fallecimiento de la persona de cuya sucesión somos legitimarios. 

La legítima en Cataluña se reclama mediante un procedimiento judicial llamado “Acción de reclamación de legítima” y consiste en interponer una demanda contra el heredero o los herederos de la sucesión. Se interpone contra ellos porque son los obligados a realizar el repartimiento de la herencia y por lo tanto, quienes han de repartir la legítima. 

Para interponer dicha demanda es esencial aportar documentos tales como el certificado de nacimiento o cualquier otro que acredite nuestra relación de parentesco con el causante, el certificado de defunción, una copia del testamento y lo más importante: realizar un cálculo de cuánto reclamamos en concepto de legítima. Si se ha abierto el testamento y se ha aceptado en la escritura encontraremos esta información sobre los bienes de los que era titular el difunto. 

Sobre el valor de estos bienes deberemos realizar una serie de cálculos:

  1. En primer lugar, es importante mirar si la titularidad de los bienes o las cuentas bancarias era compartida o exclusiva del fallecido. 
  2. Una vez sumemos el valor de los bienes titularidad del fallecido deberemos realizar un segundo cálculo: aplicar el 25%.  
  3. El resultado final de esta operación no es lo que tiene derecho a recibir en concepto de legítima cada legitimario, sino que, esa cifra deberá a su vez volver a fraccionarse en el caso de haber diversos legitimarios. 

Cómo suprimir la legítima 

La legítima no es un derecho incondicional, sino que, en determinados supuestos puede eliminarse. Esto puede hacerse en vida por el sujeto de cuyo testamento se quiere eliminar. Para ello, deberá acudir al notario y, cuando haga testamento, establecer que el legitimario ha incurrido en una causa de desheredación de las que establece el artículo 451-17 del Código Civil Catalán. Como causas adicionales en Cataluña se prevé que se pueda desheredar por ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario por causa exclusivamente imputable a este último. Todas estas causas deberán quedar siempre debidamente probadas. 

Y si como legitimario hemos sido privados de nuestra condición, podemos impugnar el testamento. 

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