pacto sucesorio

El pacto sucesorio en Cataluña

Un tema que preocupa mucho a la sociedad es el de las sucesiones y las herencias, el reparto de los bienes cuando alguien muere. Cuando pensamos en el momento de fallecer a las personas nos preocupa asegurar correctamente cuál va a ser el destino de los bienes. 

Es muy usual intentar dejarlo todo atado en vida para que después no haya problemas ni imprevistos, y para ello existe un mecanismo muy útil y poco conocido, que es el pacto sucesorio.

¿Qué es un pacto sucesorio?

Los pactos sucesorios son disposiciones con forma contractual que se realizan sobre una sucesión. Se trata de convenir detalles sobre la sucesión, y se diferencia del testamento en que los pactos prevalecen frente a estos. Por ello, es habitual hacerlos para modificar algo que haya en el testamento o para adaptarlo a nuestras preferencias. Otra diferenciación es que el contenido del testamento no lo conocemos hasta que fallece la persona y se hace la escritura de aceptación y apertura de herencia. Sin embargo, el contenido de los pactos sucesorios es conocido inmediatamente por los otorgantes. 

Los pactos sucesorios tienen naturaleza contractual, por lo que están condicionados también a elevarse a escritura pública y cumplir con las exigencias de consentimiento, objeto, causa, etc. 

Estos pactos sucesorios solamente se permiten en algunas comunidades autónomas, entre ellas Cataluña. 

Pactos que sí se permiten

Para el caso del causante, no hay ningún tipo de problema pues este tiene facultad de libre disposición sobre los que todavía son sus bienes y serán objeto de la sucesión, por lo que puede pactar en vida lo que quiera y realizar las disposiciones testamentarias que estime oportunas realizando cualquier pacto sucesorio o modificación. 

Sin embargo, estos pactos no son siempre válidos, ya que tienen que cumplir con lo que exige la ley. En Cataluña, el Código Civil, en sus artículos 431 y siguientes del Código Civil Catalunya, regula los pactos sucesorios y la prohibición general de realizarlos la encontramos en el artículo 411-7.

Las disposiciones en que se permite realizarlos exigen las siguientes condiciones:

  • Los sujetos: pueden otorgar dichos pactos el cónyuge o futuro cónyuge, la persona con quien convive en pareja estable, los parientes en línea directa sin limitación de grado, o en línea colateral dentro del cuarto grado, en ambos casos tanto por consanguinidad como por afinidad y los parientes por consanguinidad en línea directa o en línea colateral, dentro del segundo grado, del otro cónyuge o conviviente. 

Los otorgantes de un pacto sucesorio deben ser mayores de edad y gozar de plena capacidad de obrar.

  • El objeto: se tiene amplia libertad para hacer atribuciones particulares, designar condiciones, revisiones, etc. Todo lo que se permite en un testamento se permite en los pactos sucesorios en Cataluña. 
  • Escritura pública: La ley establece de forma imperativa que se tienen que otorgar en escritura pública para que sean válidos. 

Pactos que no se permiten

De forma genérica dice la ley que todo pacto sucesorio que no se haya realizado de acuerdo con lo mencionado anteriormente es nulo. También se consideran nulas las disposiciones que se hayan otorgado con engaño, violencia o intimidación grave o error ya sea en la persona, objeto o finalidad. 

Para instar la nulidad de estos pactos, existe la acción de nulidad, que caduca en cuatro años y la legitimación para su ejercicio está condicionada a si se realiza antes de la apertura de la sucesión o después. Si se trata de antes, la acción de nulidad solamente la pueden ejercer los mismos sujetos que hayan intervenido en el pacto. Sin embargo, si es con posterioridad a quien pueda beneficiar la declaración de la nulidad, por ejemplo, los herederos. 

Otra forma de dejar sin efecto las disposiciones hechas es mediante revocación. La revocación puede ser por voluntad unilateral, por ejemplo, por causas pactadas, por incumplimientos o por cambios sustanciales. O bien por indignidad, cuando la persona en favor de quien se hace el pacto incurre en alguna causa de indignidad frente al causante. 

La nulidad del matrimonio, la separación matrimonial y el divorcio, o bien la extinción de una pareja estable, de cualquiera de los otorgantes no altera la eficacia de los pactos sucesorios, salvo que se haya acordado otra cosa.

Por último, no se permite en virtud del artículo 411-7 CCCat realizar pactos sucesorios sobre sucesiones no abiertas, salvo en los casos vistos anteriormente. 

Como ya hemos dicho, tiene naturaleza contractual por lo que debe cumplir con las exigencias de validez que se requieren para los contratos. 

Ejemplos de pacto sucesorio en Cataluña

Un padre pacta con su hijo realizar una mejora en su herencia en virtud de la cual va a recibir de forma íntegra un inmueble, una casa en la playa en la que solían veranear. Este pacto es totalmente válido sin perjuicio de que antes de que el pacto cobre eficacia (cuando se abra la sucesión) se produzcan modificaciones, por ejemplo que se venda la casa. 

Otro ejemplo de pacto, pero en este caso nulo podría ser un acuerdo realizado entre dos hermanos en el que deciden pactar la renuncia de uno de los bienes de la herencia de su padre. Siguiendo el ejemplo de arriba el caso en que los hermanos fueran dos, y realizaran un pacto sucesorio en virtud del cual uno de ellos renuncia a la titularidad de la mitad de la casa de la playa. Este pacto es nulo pues no se puede pactar por los herederos sobre unos bienes de los que no ostentan ninguno la titularidad, además de haberse realizado la disposición antes de que se produzca la apertura de la sucesión. 

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