que hacer si te reclama una empresa de recobro

¿Qué hacer si te reclama una empresa de recobro?

Muchas veces nos encontramos con que, inesperadamente, una gran compañía, ya sea de una red telefónica, de alarmas o de cualquier otro servicio, con la que hemos tenido una relación contractual en el pasado, nos reclama una deuda cuya procedencia desconocemos por completo.

Esto puede ocurrir porque la compañía no aceptó nuestra baja del contrato o porque no llegamos a recibir el servicio, siendo una deuda pequeña al principio, que con el tiempo se ha incrementado. Incluso, puede que desconociéramos su existencia, porque se nos impuso en virtud de alguna cláusula del contrato que no conocíamos o incluso que nos la reclame una empresa con la que jamás hemos contratado.

En este último caso, es muy habitual que las grandes empresas realicen cesiones de crédito, operación a través de la cual un acreedor (o cedente) transmite a un tercero (o cesionario) los derechos de cobro de un crédito pendiente.

Caso práctico: absolución frente a una empresa de recobro

Como ejemplo de este tipo de situaciones, vamos a exponer un caso en el que nuestro cliente ha resultado absuelto de pagar una deuda a la empresa CAPITAL, S.L., especializada en el recobro de deudas impagadas, que adquirió la deuda de una conocida empresa de telefonía con la que nuestro cliente tuvo una relación contractual.

En estos casos, el problema y, por lo tanto, nuestra ventaja, se encuentra en la falta de pruebas que tiene la empresa de recobro para reclamar al supuesto deudor.

Tal y como se establece en la sentencia del Juzgado de Reus, en la propia escritura de cesión de créditos se establecía:

El volumen de la Cartera de Créditos, la heterogeneidad de los Créditos que la componen y, en muchos casos, su antigüedad, hacen que el cedente no pueda garantizar al Cesionario, entre otros extremos, que los datos de los Créditos sean siempre correctos y completos, lo que el cesionario acepta. La documentación física relativa a los Créditos con los que cuenta el cedente no necesariamente es completa ni exhaustiva, pudiendo no existir documentación física en relación con algunos de los créditos, de los Datos de los créditos, de la documentación física relativa a los créditos y de la cartera de créditos de referencia.

La Sentencia incide en las carencias probatorias en las que se basaba la demanda de la empresa que reclamaba la deuda a nuestro cliente, pues la empresa no contaba con material probatorio, ya que lo único que habían aportado eran certificaciones unilaterales de la deuda y una carta remitida al demandado de la que no constaba siquiera acuse de recibo.

La sentencia desestima las pretensiones de la empresa actora con la siguiente argumentación:

La parte actora no cuenta con documentación alguna acreditativa de la celebración de contrato alguno de prestación de servicios de telecomunicación con la parte demandada. Tampoco se aporta ninguna información sobre los conceptos de los que se dice que surge la deuda reclamada, ni tan siquiera parecen comprensibles los datos que se indican en la demanda sobre el crédito invocado frente al demandado, ya que se reclama el pago de más de 1.000 euros por un contrato cuya duración fue de tan solo once días, inferior incluso al plazo de catorce días con el que cuenta cualquier consumidor para desistir de un contrato de comunicación.

Por otra parte, la ausencia del contrato original nos lleva a otro punto: la escasez de material probatorio significa que el juez no puede analizar la existencia de cláusulas abusivas, lo que genera indefensión al consumidor.

En definitiva, dice la Sentencia: “Parece evidente, y así se reconoce en el extracto parcial del contrato de cesión de créditos en el que la actora fundamenta su legitimación activa, que la parte actora no cuenta con documentación alguna acreditativa de la celebración de contrato alguno de prestación de servicios de telecomunicación con la parte demandada. Tampoco se aporta ninguna información sobre los conceptos de los que se dice que surge la deuda reclamada, y ni tan siquiera parecen comprensibles los datos que se indican en la demanda sobre el crédito invocado frente al demandado, ya que se reclama el pago de más de 1.000 euros por un contrato cuya duración fue de tan solo once días, inferior incluso al plazo de catorce días con el que cuenta cualquier consumidor para desistir de un contrato celebrado con un profesional de las telecomunicaciones como puede ser XXXXX o YYYYY.

El resultado final es que nuestro cliente fue absuelto de una reclamación injusta por parte de la empresa de recobro y no tuvo que pagar ninguna cantidad a la compañía de telefonía.

En el próximo post hablaremos de la indemnización que el consumidor puede solicitar en el caso de que hubiera sido incluido en ficheros de morosos, como el ASNEF o el EXPERIAN

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